| almácigo de lechuga de seda para transplante |
Hace exactamente veinte días que fuimos puestas bajo tierra. Nacimos sin complicaciones porque el terreno estuvo muy bien preparado, sobre todo suave, ya que salimos a la luz sin mucho esfuerzo. Aunque el clima que nos ha tocado no es el más conveniente hemos sabido adaptarnos y hemos ido creciendo muy unidas. El afecto de quien nos cuida nos hace sentir seguras, el darnos de beber agua con delicadeza a la hora debida, el protegernos de los pajaritos, su mirada atenta a lo que nos pasa nos hace feliz. Sin embargo hoy escuchamos que pronto tendrá que separarnos y entregarnos a otras personas que nos cuidarán. Eso nos preocupa, ¿quiénes serán?, ¿nos cuidarán bien?...
Por otro lado nuestra expectativa es grande: no podemos seguir juntas porque no creceremos lo suficiente y así no seremos buenos frutos, no seremos frutos felices; sólo rogamos llegar a un terreno fértil y tener un amigo que nos cuide bacán. Por ahí hemos escuchado que nuestros futuros cuidadores son estudiantes muy inteligentes y viven en un pueblo bien chévere llamado El Milagro. Ese nombre nos gusta amiguitos, allí debe darse muchos milagros y el ser parte de sus vidas será el más grande milagro.
Ahora ya perdimos el miedo y queremos conocerlos pronto, creo que ya los queremos.
Con mucho cariño,
Las lechugas